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Mujeres de Club De Leones
Peinan sus cabellos con Miss Clairol
Al final de los atardeceres
Sus vestidos los decoran con sangre derramada
de inocentes en las calles oscuras
caminan Sexi en alfombras rojas de hoteles de Babel
cuando lloran evaporan sus lagrimas con pistolas secadoras
cuando apaciguan donaciones
regalan blúmers rotos de la sirvienta de turno
migajas de monedas de firmas improvistas
sin bajar las miradas se burlan de los pobres que rayan las calles con sus manos extendidas al cielo
cuando se vuelven a peinar
se culebrean el cabello con cremas Max Factor
liman sus uñas con navajas depredadoras de facto
cuando se asocian a Club de Leones
inventan caligrafías de honores putrefactos
gimen con hombres ajenos en la espalda del esposo
sin darse cuanta del odio les engusana el espíritu
contratan sicarios
asesinan al obrero de panales y tierras en la lucidez del día
ellas son reinas del santo Patrono
calculan sus enfermedades con billetes de hojas verdes
viajan en aviones deluxe
duermen por la mañana en Miami
y amanecen en Paris
mientras
el pordiosero se hunde en mares de agobio e incertidumbre
Afortunados con sus pobres almas
Bajan-suben autopistas de asfálticos poderes
Subastan en Wall Street
el vientre de ternura desterrada de la patria
desayunan caviar en laberínticos restaurantes de estupor y muerte
en los atardeceres,
el domingo
confiesan sus culpas
de explotación obrera contra abejas cansadas
de sueños derrotados
presumen risas cepílladas de fresca mañana
aparcan sus naves aeronáuticas
en espacios de dudas irreconocibles
con sus tarjetas espejunan paraísos de jacuzzi
los consume el narcoleptico de agujas inyectables
construyen edificios al estilo Building Twin
prenden vuelo como pájaros neuróticos
sus fortunas las esconden en códigos de barra
para gravitar egos alterados
de dioses de barro y maldición.
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